miércoles, 3 de marzo de 2010

Una noche Especial










Si éste verano, en plena campaña de florentinización mediática, me dice alguno de mis íntimos conocedores de pasiones futbolísticas, que mi padre y yo (idénticas pasiones) haríamos un viaje relámpago al centro neurálgico de la evangelización del poderío marenguístico, para pisar el suelo que el galactizador utiliza para que el planeta se entere de quienes son sus elegidos a través de vil metal……………………. le haría un corte de mangas. Y le instaría a abrir una apuesta online sobre las posibilidades de que eso pasara algún día, con la certeza de que se pagaría a precio de CR9.
Pues un email lo cambió todo. Un email del ICTE y una llamada para confirmar que allí nos veríamos con los amigos de Acento Rural y cuantos, al igual que nosotros, recibiría el diploma acreditativo de la Q de calidad turística. Nos veríamos quienes les hemos utilizado, (a los dos de Acento), como consultores, secretarios, diseñadores, chóferes, receptores de ideas etc.…y sobre todo amigos.
Doy por hecho que cualquiera pensará que sí, que sí, que sí. Éstos que rajan del Madrid durante 20 de las 24 horas de los 365 días del año, llegan castellana abajo y van corriendo a ver Copas de Europa, ligas regaladas por trencillas de todos los tiempos, camisetas de Raúl ……….y hacen el llamado tour para fotografiarse a pie de césped, vestuario, sala de prensa y palco.
Pues sí y no.
Era un buen marco el palco de honor del Bernabéu (el que nos pusieron, que no lo elegimos nosotros), para que engañar. Pero yo quería el diploma. El diploma acreditativo de que una familia entera se ha volcado por merecer, con el sudor de su frente, la frescura de su mente, la ilusión de mejorar y prosperar un alojamiento rural con capacidad para 20 personas .En Rivero de Posadas ,donde nadie, de los listillos de pueblo (que si una caja catalana y un Grupo de Desarrollo Rural) apostaba un duro, por mucho que habláramos que a 30km de Córdoba,100km de Sevilla, a un paso del Parque Natural de Hornachuelos ,se podía apostar por un negocio hasta entonces novedoso, en pleno Valle del Guadalquivir donde es primavera todo el invierno hasta que el verano llega y se come el otoño. Era difícil creer, hace 6 años, que una casa de RIVERO fuera a ser acogida entre el turista Español de fin de semana y el guiri que nos visita. Era difícil la apuesta de ubicar el nombre de una aldea en el mapa turístico nacional por muy buena zona (valle del Guadalquivir) en la que se enclavara. Había que competir con paisajes de cuento en invierno y de refresco en verano. Había que pelear………… y eso………. se nos da bien.
El diploma es a la calidad turística. El diploma es fruto de una auditoría técnica y práctica a un edificio destinado a alojar personas y a la gestión de esas personas para que se vayan contentas.
Para mi es algo más. Es el reconocimiento a cómo enfrentarse a la vida cuando con más de 50 años te jubila un médico. Es el fajarte en un negocio que alquilas como lo hace el ama de casa en la suya propia. Es el reconocimiento al inconformismo del sueldo fijo, si es posible del ayuntamiento, y por la tarde mis chapuces. Es el reconocimiento a la apuesta por mi tierra dejando atrás el estereotipo de que mal se vive aquí, y la única posibilidad de subsistir es machacando de malas maneras al que manda en lugar de darle lecciones con ejemplo propio. Es dar el mensaje, a esos que mandan, de que o se espabila en bien de todos o lo dejamos atrás. Es el reconocimiento al trabajo bien hecho. Es el reconocimiento al aprendizaje sobre la marcha de un trabajo que no se conoce hasta que no te metes. Es el reconocimiento a haber sabido rodearse de buena gente en esto. Es ….tantos y tantos sinsabores…….tantos y tantos sustos………..tantas y tantas ilusiones………tantas y tantas satisfacciones…………..y tantos y tantos fines de mes ……………..y los que quedan.
El reconocimiento es para quien en Nochebuena nos sentamos alrededor de la mesa. Para todos y cada uno. No conozco a nadie que sea capaz de vivir solo y hacerlo bien.
Un diploma a mi familia.